domingo, 17 de marzo de 2013

Best song.

Un latido. Dos latidos, y el final del mejor concierto de mi vida llegó. El ánimo se fue relajando poco a poco mientras la corriente de gente iba abandonando el recinto. Mis amigas y yo fuimos de las últimas en salir. En el fondo me rehusaba a creer que todo había pasado tan rápido, tanto tiempo removiendo cielo y tierra para que pudiera llegar a una ciudad de Andalucía. 

Respiré henchida de orgullo, mis chicas se adelantaron mientras hablaban todavía eufóricas del concierto, sin embargo yo sólo podía pensar que aquello lo había conseguido yo, el hecho que de todas esas chicas pudieran disfrutar de ellos, todo ese movimiento. Lo había conseguido y a pesar que ya había pasado todo, mi cerebro se seguía negando a que todo fuera cierto.

Suspiré antes de irme, los de seguridad iban a cerrar aquello y viendo que nos habíamos quedado retrasadas habían parado en su cometido. A lo lejos vi aun chico rubio sentado en una grada, no estaba muy lejos de nosotros, pero allí estaba, con una sudadera a pesar del calor y unas gafas oscuras a pesar de que estábamos dentro de un recinto cerrado.

-Lo siento chicas, pero tenéis que ir desalojando.
-Nada hombre, pero ¿él qué? -señalé a las gradas.
-Vaya, no lo había visto. ¡Chico, eh, chico! -gritó y el aludido se señaló.- Sí, campeón, el concierto ha terminado y debes abandonar el recinto.

Pareció aturdido, pero lentamente fue bajando las escaleras para llegar a nosotros, aún así no dijo nada y con paso tranquilo nos acompañó a la salida. Mis amigas siguieron hablando entre ellas, y yo me sentí un poco incómoda por el chaval, parecía haber venido sólo, me retrasé un poco y quedé a su altura.

-Hey, ¿te ha gustado el concierto?
-¿Perdón? -contestó confundido.
-Pues que si te ha gustado el concierto, supongo que has venido al concierto de Auryn porque te gusta.
-Sí, bueno, gustarme es poco -se rió de un chiste no contado.
-Guay, pero dudo que te gusten más que a mí -reímos a la vez.
-Oh, creeme, soy fan número uno, me sé todas sus canciones.
-Bueno, yo también me las sé, y te puedo asegurar que he sido yo la que ha dado el coñazo para que todo esto fuera posible.
-Espera, ¿eres tú esa cría?
-Esa cría lo ha conseguido, y es bastante mayorcita, por si no te has dado cuenta.
-Perdón, ¿cómo te llamas?
-Alba, para servirle -intenté ser divertida.
-Carlos, y no creo que me sirvas para lo que creo.

Reímos, yo por el repentino ataque de nervios por culpa de sus palabras, él por lo que acaba de decir. Seguimos hablando hasta que llegamos a la salida, mis amigas nos esperaban mientras seguían hablando, fuera había más gente esperando. Varias voces informaron de que creían que saldrían por una puerta cercana, faltaron segundos para que la mayoría se dispersaran buscando esa puerta. El móvil de Carlos sonó.

-No os preocupéis, me voy por mi cuenta, tranquilos -dijo nada más descolgar, se oyeron algunos gritos- Ya, lo siento, por cierto, tienes razón, me las he dejado -rió de nuevo.- Va, tranquilos, iros sin mí, ya os alcanzaré.
-¿Alguna chica preocupada por ti?
-¿Chica?
-Buah, sabía que eras gay...
-¿Gay?, ¿por que me guste Auryn soy gay?
-Bueno, no es sólo por eso, pero si no has venido con tu novia, entonces o has venido sólo o con tus amigos porque os gustan el grupo...y creo que la estoy cagando, ¿verdad?
-Sólo un poco, pero tranquila, tengo que ir a por un par de cosas que me he dejado dentro.
-Te acompaño, como castigo por juzgarte... y la he vuelto a cagar, no quiero decir que acompañarte sea un castigo, quiero decir que es mejor que no vayas solo.
-Tranquila -rió a carcajadas- me haces gracia. Pero siento desinflar tu burbuja, no soy gay.

Hablamos sobre algunas cosas de camino por los pasillos, en uno de ellos encontramos una de esas máquinas que te venden de todo. Compré un lata de refresco y casi escupí la mitad cuando creí que el iba a comprarse condones. 

-¿Que pasa? preguntó cuando se giró y vio que había manchado mi camiseta.
-Creí que ibas a comprar condones y sin querer escupí parte de la bebida en tu sudadera, lo siento.
-No me voy a enfadar, tú también te has manchado -respondió mientras se agachaba para recoger su paquete de galletas.
-Mierda, era nueva, pues ya la he estrenado.
-Mira, no pasa nada, yo la sudadera me la puedo quitar.

Y eso hizo, se quitó las gafas, se las guardó en el bolsillo trasero de sus pantalones, y se quitó su sudadera mientras mi cabeza daba vueltas sabiendo que reconocía su cara, pero no encajaba de qué. Se colocó bien la camiseta y recogió sus galletas de mis manos mientras caminábamos por el pasillo.

-Ya es tontería que oculte mi rostro, no hay nadie por aquí. Por cierto en el camerino te puedo dejar algo para que no vayas con la camiseta manchada. Si quieres, claro.
-Espera, no jodas.

Mi cabeza cayó de un burro de al menos tres metros cuando se dio cuenta de con quién estaba hablando, lo peor era que él ni siquiera se había molestado en ocultar quien era. ¡Pero si hasta me había lanzado indirectas! Uno minutos antes estaba ligando conmigo un chico agradable y de aparentemente los mismo gustos que yo; y al otro tenía ante mí uno de los chicos a los que había venido ver actuar. Sin más todo se volvió oscuro.

-Alba, por dios, despierta, ¿estás bien?
-Sí, estoy bien, sólo es que me ha dado un golpe de calor y he soñado con -mis ojos se consiguieron abrir para ver a Carlos de nuevo- Carlos -dije en voz baja.
-El mismo que viste y calza.
-Ése dicho es horroroso -fue lo único que alcancé a decir.
-Y aquí está de nuevo mi pequeña fan.
-Vale, o dejas de decir eso, o me temo que esta tarde te puede pasar algo malo -me incorporé bromeando.
-No te tengo miedo, si no te has comportado como una loca, no veo porque lo ibas a hacer ahora.
-Tienes razón. 
-Ah, se me olvidaba, toma -me tendió una camiseta que había visto en varias fotos de él con los chicos.- para que te cambies por lo de antes.
-Gracias.

Cogí la camiseta, la dejé a mi lado en el sofá donde estaba. Sabía que llevaba una camiseta interior, así que sin más me la quité, y cuando ya era demasiado tarde, caí en a cuenta de que debido al calor, había rehusado a usarla. Unas manos tibias tocaron mi piel, terminé de quitarme la camiseta y me encontré con los ojos enfebrecidos de Carlos, me ayudó a levantarme y ya no pude coger la muda limpia.

-Es la mejor indirecta que he recibido nunca.

Me atrajo a él para divertirse con mis labios mientras me deshacía de su camiseta. Apenas dejó espacio para volver a juntarnos, lentamente nos fue llevando a la pared al ladeo de la puerta, noté como sus manos abrían los botones de mis pantalones casi de la misma manera en que yo quitaba los suyos. Ambos dejamos caer nuestra ropa, oí un pequeño desgarrón y sentí el aire fresco del climatizador en marcha. Sin más Carlos fue dibujando un sendero descendiente a base de suaves besos hasta llegar a mis muslos. 

El aire se me escapó cuando su lengua entró en mí y las piernas empezaron a temblar, su brazo rodeaba mis caderas asiándome más a él. Enterré una de mis manos en su pelo, cuando se escucharon unos golpes a nuestro lado en la puerta.

-¿Carlos, estás ahí? -sonó una voz femenina.

En vez de parar aumentó el ritmo de su lengua y antes de que pudiera rozar el fin se irguió para tomar mi boca. Lentamente me ayudó a levantar la pierna, se oyó girar el pomo y la puerta se abrió a nuestro lado. Dado que la puerta se abría hacia dentro, esta nos cubrió de quien fuera. Con una perversa sonrisa se fue introduciendo en mí, mordiéndome los labios aguanté un gemido. La puerta se cerró y Carlos volvió a devorar mi boca. Con movimientos fuertes me fue llevando a la cima, sin piedad cogió un ritmo enloquecedor, mi piel sensible me hizo protestar cuando comencé a llegar al orgasmo, Carlos apretó los dientes mientras hacía sus golpes más profundos, me fui nublando ante tanto placer y sólo pude contener de mala manera un grito.


Cuando me quise dar cuenta, le tenía apoyado en mí sudoroso, y rejalado, le rodee con los brazos y deposité un beso en su frente acalorada. Seguía con mi pierna alrededor de su cintura y de pronto me asaltó una duda.

-¿Quién era la mujer de antes?
-Ah, Elisa, es una pesada, ya no sé cuantas veces he esquivado sus insinuaciones. Realmente deseaba que nos viera y me dejara en paz.
-Eh, ¿eso quiere decir que me has utilizado?
-Para nada, ¿cómo iba a saber que iba a venir, o que te iba a conocer? -dijo mientras agarraba fuerte mi trasero- además ¿cómo podría haber fingido esto? Me siento verdaderamente genial.

En ése momento no pude ser más feliz y le atraje de nuevo a mí, comenzando un nuevo baile para que se quedara conmigo.

sábado, 2 de marzo de 2013

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"Valerie and Louis" era una de las cosas que se leía en twitter, después de que él subiera a la conocida red social una ecografía de nuestro futuro bebé. "Este es el mejor regalo de cumpleaños que he tenido, te quiero Valerie xx" y adjuntaba la foto donde se veía claramente un feto de cuatro meses de vida.

Louis había pasado los últimos tres meses de gira con su grupo, de hecho al poco de comenzar la pequeña gira, Valerie le dio la gran noticia. Louis ilusionado lo publico en tantos sitios como pudo.

Valerie tuvo una gran aceptación entre las directioners, y Louis entre las valeriens (seguidores de Valerie) Ambos hicieron algún que otro dúo. El romance comenzó con una simple broma de la cantante. "Yo también sufro la one direction infection" dijo en una entrevista. Los chicos, en otra, se declararon fans de ella, pero saltaron las alarmas cuando Harry dijo " A Louah le gusta tanto que estoy celoso". Desde entonces la especulaciones se dispararon en todos lo medios.

Poco después fueron vistos juntos en varias fiestas, fotografiados incluso en actitud cariñosa entre tanta gente. Pero no fue hasta el día del cumpleaños de la cantante que se confirmaron las sospechas.
Valerie se encontraba dando un concierto en EE UU, aquel día y en medio de tal espectáculo apareció el cantante británico para darle un enorme ramo de flores delante de todos los asistentes, ni corto ni perezoso, añadió un tierno beso público que la cantante devolvió.

A partir de entonces su relación se hizo pública con todas las consecuencias que ello llevaba.

Cada verano viajaban hacía South Hampton, lugar de nacimiento de Valerie. Las fans de ambos, hacían la tradición y los acosaban allí donde fueran.

Fue en junio, en el Madison Square Garden, los chicos tenían un concierto. Las entradas volaron, literalmente. Valerie esperaba nerviosa detrás del escenario, vigilando no tropezarse con las grandes hileras de cables que trascendían por todos lados. Observaba el concierto desde uno de los extremos del escenario.

Zayn se giro hacía ella y la saco a rastras de su escondite. La multitud se revolucionó, Louis la cogió de la mano y entrelazaron sus dedos. Una guitarra empezó a tocar la armonía de una canción llamada "Valerie", a lo que la chica respondió con una leve sonrisa. Louis empezó a cantarla, se arrodilló y le pidió que pasarán el resto de su vida juntos. Ella se quedó sin habla, a lo que respondió a la propuesta agitando la cabeza en señal de afirmación.



Su boda se celebró una día de primavera. Había dientes de león, en el aire, volando por el alrededor de los invitados. Cuando los jóvenes se fueron a dar el ''sí, quiero'' la brillante melodía de ''all you need is love'' salió de las gargantas de los amigos cantantes de ambos. 
El grupo de música del novio fue el primero en levantarse de sus asientos para empezar a cantar, le siguieron estrellas como Bieber, Swift, y algunos de los integrantes de Big Time Rush o McFly. Valerie derramaba lágrimas mientras Louis le abrazaba y soltaba alguna carcajada por la pequeña sorpresa de sus amigos.

Su luna de miel transcurrió en Disney Land, donde los dos disfrutaron como niños que eran. Valerie, tenía miedo al compromiso, pero después de la boda sus temores le parecieron estúpidos, ella quería pasar el resto de su vida con él.
Una gira les despertó del sueño, Paul se empeño en que Valerie viniera de telonera con One Direction. Le pareció injusto que las novias de los demás integrantes del grupo fueran unos meses de gira con ellos, y Valerie no viniera. De todas manera, Valerie se negó en rotundo para la sorpresa de todos. Los chicos no se lo creían, y a Valerie le costó una discusión con Louis...




*






Puse como escusa que mi gira también comenzaría, pero la verdad era otra. No me encontraba bien para ir, mareos nauseas y dolores de piernas. Cuando Louis se fue le comente como me encontraba y cedió a que me quedara en casa. De hecho canceló mis ensayos y demás hasta que no fuera al médico.

Fui con mi hermana pequeña, Sally. El doctor nada más comentarle mi estado sonrió. Dijo que con unas pruebas sabría mi estado. 
Dos días después me llamó:

"-Señora Tomlinson, está usted embarazada."

Lloré de emoción, Sally y Johanna me preguntaron, como pude, pronuncié las palabras que no creí que iba a soltar en mi vida, estoy embarazada.

Sally comenzó a saltar de alegría Johanna en cambio se me acercó y puso su mano en mi tripa mirándome con cariño, después me dio un fuerte abrazo llorando.

Cuando llamé a Louis, insistió en venir enseguida, dejando de lado los ensayos, no pude quitarle la idea, a las tantas horas estábamos ambos en casa, Louis apoyando su cabeza en mi barriga buscando la vida que se estaba allí formando. No sé cuanto tiempo pudimos estar así pero se debía marchar aunque lo retrasara para unos cuantos días después. Johanna y Sally se vinieron conmigo a vivir, básicamente por mi estado.


Los meses pasaban y en diciembre ya estaba de cuatro meses de embarazo. Les cedieron unos días para ver a la familia, lo cual hizo que nuestra casa fuera un hervidero de amigos y familiares, todos los días. La novia de Niall, Desi, apenas se separaba de mí, me cuidaba y mimaba, me decía que un hijo es lo mejor que te podía dar la vida, y que por eso a las embarazadas se las debía de cuidar tanto. Harry exigía que si era un niño y además guapo tenía que llevar su nombre, pero Louis se negó a ponerle el nombre de cualquiera de ellos ya que los veía muy a menudo.

Siguieron con la gira que llevaban, sería más corta de lo planeado, Louis deseaba pasar el último mes de embarazo conmigo, quería ver a su hijo nacer. El doctor me confirmó que iba a ser niño un mes después de Navidad. Con los nombres no nos decidíamos. Todos tenía alguno que poner según su criterio. El que más nos convenció y gustó fue Ethan. Sally quería algo como Jake, Johanna prefería Noah, y los chicos dijeron que querían uno tan bonito como yo; excepto Harry que volvía a insistir con el suyo propio.

Esa noche, hacía calor, aunque era aún primavera. Nunca había visto Londres tan cálida. Habíamos planeado una cena, con todos los integrantes del grupo y sus novias. Desi y Niall anunciaron, que en nueve meses otro bebé llegaría el grupo. No sé si fue por las hormonas o porque me los quería mucho a los dos, pero me eché a llorar. Cuando todos se fueron no dejaron de remarcar lo rara que me habían visto. Cuando Liam, el último en irse, salió por la puerta, sentí un dolor horrible en el útero. Me cogí la tripa y Louis miró hacia el suelo horrorizado.

-Valerie, ya viene y no tenemos nombre para él -miré a la misma dirección que él y vi un charco enorme.
-Oh dios mío, que he roto aguas -me intenté tranquilizar sentándome en el sofá.
-¿Qué hacemos? -preguntó Louis de los nervios.
-Traerme unos pantalones y la bolsa del hospital -contesté acariciándole.
-¿No estás nerviosa? -otra contracción, me aguanté las ganas de gritarle a Louis que se diera prisa, porque me estaba muriendo de dolor.

Ya en el hospital oí como Louis llamaba a toda la familia mientras me llevaban directa a maternidad, reinaron las exclamaciones y los gritos de sorpresa, pero no pude oír mucho más debido a que no le dejaron pasar con el teléfono. A partir de ése momento todo se volvió confuso. Los médicos asistiéndome en el parto, los dolores de las contracciones, Louis se mantenía a mi lado, dejando que le agarrara el brazo mientras que con el otro acariciaba mi pelo susurrándome ánimos. El esfuerzo cesó, el ambiente se relajó y oí un dulce llanto único. Tras unos minutos de incertidumbre Louis meciendo a una pequeña criatura me lo acercó dejando que mis débiles brazos lo cogieran. Una preciosa carita rosada con apenas los ojos, de un azul profundo, abiertos me miraban, poco después las enfermeras se llevaron al niño y a Louis para limpiarlo y completas algunas gestiones.



Desperté de mi sueño por unos sollozos, alguien lloraba en medio del silencio. Cuando mi vista se aclaró vi a Anne con mi hijo en brazos, y Louis rodeándola con sus brazos de un modo protector, había más gente en la habitación pero sólo tenía ojo para ellos tres. Mis garganta se secó, nunca había visto llorar a Anne, una mujer tan bella y de aspecto fuerte, mi corazón se debilitó debido a la imagen.

-¿Qué ha pasado? -pregunté con un miedo irracional a la respuesta que buscaba.
-Louis, se parece tanto a él, esto es una locura -Anne sollozaba intentando tranquilizarse.
-Vamos Anne, deja que Harry vea a su madre.

Algo iba mal, Louis se había negado de una manera muy contundente a la hora de poner el nombre de alguien que ya conocíamos. Anne llorando por el aspecto de mi bebé. Louis permitiendo que su hijo se llame como su mejor amigo. El ligero toque de dolor en la cara de Louis. La ausencia de Harry a pesar de todas las personas que había en la habitación.

-Decidme lo que ocurre, ¿qué pasa?¿y Harry?¿y el padrino de mi hijo? Quiero que el padrino sea Harry, decidme dónde está -terminé con un terrible llanto.- decidme dónde está Harry, por favor, decídmelo.
-Val, mi hijo, acaba -Anne se detuvo a tomar aire, las lágrimas se agolpaban en sus ojos, de repente parecía tener cientos de años.- mi hijo, de camino a aquí... en coche... -no pudo terminar la frase.

Un extraño, no, salió de mi garganta, se suponía que iba a ser el mejor día de mi vida y la de Louis. El nacimiento de nuestro pequeño, ensombrecido para siempre por la muerte de un hermano. Ella se acercó a mí con el niño entre brazos.

-Ya es hora de que vuelva con su madre -tomé al niño de ella temblando.
-El pequeño Harold Edward Tomlinson, mi querubín. Recuerda tu nombre y llevalo con orgullo, hijo mío. Llevas el nombre de una gran persona a la que seguro habrías amado aún con la ausencia de lazos de sangre. Pequeño Harry, te ha dejado su nombre, así que nunca lo desprecies por nada del mundo.