Sus
ojos eran del color de la miel y aún así su mirada helaba. Decían
que toda aquella que le mirara a los ojos mataría por él, por su
mirada, por su simple sonrisa que era un hechizo.
Ella
había escuchado la historia desde muy pequeña, lo cierto es que
nunca lo creyó, para ella era un cuento de viejas. Se decía que su
propia madre había caído en ese hechizo... Devi, cuidada únicamente
por su padre no iba a destrozar la poca cordura que le quedaba
desbaratando aquella historia.
Años
después de aquel incidente, Devi, paseaba por la linde del bosque.
Tranquila, sola, atenta a todo su alrededor. Al abrir los ojos esa
mirada apareció ante ella, dejándola clavada en el sitio. Esa
conexión pudo durar segundos, minutos, horas y ella no lo habría
notado en absoluto. Sólo veía una promesa en sus ojos. Un futuro,
distinto a lo que esperaba de su propia vida, todo lo que quería,
pero esta vez de la mano de otra persona.
-¿Quién
eres?
-Sabes
perfectamente quien soy.
-Pero
no el motivo.
-Esta
vez es distinto.
Y
con la misma rapidez que llegó, se fue. Le vio otras veces, todas a
espaldas de su padre, le fue conociendo poco a poco, reconoció sus
miedos en él. Se olvidó, poco a poco de quien era. Se creó un
fuerte vinculo, mantenido y dañado por ambos, ninguno se quejaba del comportamiento del otro.
Pasaron
años desde aquél primer encuentro, más de un vecino le reconoció
pero no se atrevieron a hablar. Ésa promesa se hizo más grande,
tanto que llegó a ser dolorosa su ausencia. Se cansó de que ella le
rehusara y se lo propuso por última vez.
-Ven
conmigo, sabes lo nos espera, ya no podemos
retrasarlo más -la tenía cogida de los hombros.
-¿Y
qué me darás a cambio de que vele por ti, cuando te canses de mi y
decidas ir a por otra?-dijo con resentimiento.
-Eso
no pasará.
-Sé
que con mi madre sí pasó.
-Ella...
sabía que no sería la última, como todas las anteriores.
-Yo
también sé, que no seré la última.
-Estaré
a tu lado durante toda tu vida.
-Soy
un capricho, o un salida, para ti... no quiero ser eso.
-Eso...
es lo más grande que se puede ser, Devi.
-No
quiero formar parte de esa vida -dijo ya con los ojos de cristal.
-Lucha
contra ti misma cuanto quieras, daña a quien quieras, eres libre.
Ven y te ofreceré lo que más aprecias en este mundo.
-Quiero
labrarme mi propio futuro, solo entonces me quedaré a tu lado.
-Yo
mismo te vendré a buscar, estés donde estés. Seremos uno.
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