viernes, 23 de noviembre de 2012

Wolf


Como cada mañana Carol se levantó al alba, ser la hija del jefe de la aldea tenía sus tareas. Esa mañana comenzaría por levantar a su padre y hacerle el desayuno ya que su madrastra estaba embarazada. Pero hoy era un día especial, la tradición decía que en la aldea siempre debía de haber un líder, y puesto que la hija primogénita era una mujer, sería ella quien elegiría, no sólo a su acompañante, si no al próximo gobernante. Había sido educada para ello y desde su más tierna infancia Carol se había echado a su espalda aquella responsabilidad.

Los candidatos elegidos por el pueblo estarían esa tarde en la plaza central, siendo puestos a prueba en innumerables habilidades. El ganador tenía acceso su mano, y ella, tenía derecho a decidir si lo aceptaba . Dos candidatos llamaban su atención. Harry, un chico alto, desgarbado con el pelo alborotado y unos profundos ojos verdes; tenía fama de mujeriego, pero Carol le conocía, sabía que era un buen chico; le vio sufrir por una mujer una vez en la taberna de la ciudad, y sin pensarlo dos veces acudió en su ayuda. Por otro lado estaba Zayn, otro chico al que conocía, un poco mas bajo y con el pelo mas corto pero igual de alborotado. Su piel tostada y sus aires de chulería hacían que la mayoría de chicas del pueblo se murieran por pasar una noche con él, cosa que no entendía, pues él no aceptaba sin conocer antes a la chica.

Carol, fue el centro de atención, todo aquello se había creado para ella, a pesar de que sabía que sería una reunión de masculinidad. Conforme las pruebas avanzaban ellos dos comenzaban a sobre salir de los demás candidatos. Llegó el turno de las eliminaciones y de los dieciséis candidatos iniciales quedaron ocho. Las próximas pruebas se pospondrían una semana. De momento Carol, podía conocer más a fondo a sus candidatos en la cena que se ofrecería especialmente para ayudar a la dama a conocer a sus posibles acompañantes.  


Una vez más centró su atención en ellos dos. La mirada de Zayn la estremecía y la cercanía de Harry le ponía de los nervios. A pesar de ir con su mejor vestido se sintió de lo más incómoda. Carol excusó para escurrirse y llegar a la terraza. Sintió como sus pulmones se llenaban de aire fresco, soltó el lazo que decoraba su vestido, estaba más agobiada de lo normal, miró al cielo buscando una respuesta, la luna estaba tan bonita como siempre. Carol notó un movimiento en el aire.

-Estar así debería ser prohibido. -una mano se acercó y acarició el brazo de Carol.- En serio.-dijo Harry girando en torno a ella para quedar enfrente.
-Harry, deberías de estar dentro.- Carol se puso nerviosa arreglando su atuendo. Harry negó y con su mano paró a los temblorosos dedos de Carol.
-No hace falta que te arregles para mí.- se acercó a su oído.

Carol notó como algo en su interior se encendía, algo que no le gustaba, ni podía controlar. Cogió más aire para alejarse de Harry y volver dentro con su padre. Si su madre estuviera viva le podría ayudar. Carol explicó a su padre que ella podía esperar a que su madrastra diera a luz, que renunciaba a su derecho de nacimiento, pero no pudo rebatirle, las pruebas habían empezado, ya no había vuelta atrás y ella lo sabía.

Volvió a casa en un descuido de su padre. Zayn salió de la nada para colocarse a su lado.

-¿Tan pronto te vas? -preguntó preocupado.
-Sí, hoy ha sido un día largo para mí.-respondió como pudo.
-Tu voz está ronca.-Zayn se quitó la chaqueta y se la echó por encima.
-Creo que estoy enfermando.-efectivamente estaba más pálida. 

Lo que sea que se removiera en su interior le estaba afectando demasiado. Se despidió de Zayn y se fue corriendo dirección a su casa.

Aquella noche se volvieron a escuchar los aullidos de un lobo, no uno cualquiera, no, el gran lobo, aquel que acechaba la aldea desde tiempos inmemoriables 


La semana pasó entre encuentros fortuitos con sus candidatos predilectos. Carol notaba que le afectaban demasiado pero le encantaba tener esos encuentros, poco a poco iba conociéndoles mejor. Cuando llegaron las pruebas ella se puso nerviosa, ahora deseaba que ellos las pasaran con la misma facilidad que las anteriores. Cada comienzo era un suplicio para Carol, pero conforme se dio cuenta de que eran los que más ventaja tenían su corazón se fue relajando. A la hora de la cena casi dio saltos de alegría, de los cuatro eliminados, ninguno era uno de ellos dos.



-A partir de ahora, chicos, llega lo más duro, son las pruebas finales y habéis demostrado que sois los mejores candidatos que se han podido elegir a lo largo de esta antigüa tradición. Zayn, el carpintero; Harry, el herrero; Johan, el cazador; Kai, el extranjero y enterrador. 

Cada palabra de su padre hacía que Carol se estremeciera. Todo era cierto, pero ella sólo quería a Harry y Zayn, ellos sabrían cuidar de ella. Sonrió sin evitarlo, le miraban. Carol miró a Zayn y se escabulló como pudo, subió a las habitaciones de arriba de la posada. Al poco notó que alguien le agarraba desde atrás y le llevaba a un cuerpo, sus manos le giraron y Carol dio la vuelta para encontrarse con los labios urgentes de Zayn a los que correspondió.

-¿Contenta de que haya pasado las pruebas?
-Por supuesto.- Carol se removió para volver a besarle, Zayn apenas rozó sus labios.
-¿Más que Harry? -preguntó besando el cuello de Carol.
-No lo sé. -respondió como pudo. De pronto Zayn le pegó a la pared y le dio un pequeño mordisco.- ¡Sí! sí.- Zayn levantó su cara y la besó para irse y dejarla sin aire.

Carol maldijo por lo bajo, y decidió que, a pesar de todo, no haría ninguna concesión más. Estaría igualado, ninguno tendría ventaja sobre el otro. Ambos eran importantes para ella y lo demostraría a su debido tiempo. Bajando las escaleras se encontró con Harry. Sonrieron y él le tendió una mano que ella aceptó sin pensar. Él la alzó de la alegría que había estado conteniendo. La bajó con cuidado y ella posó sus labios en los de él que agarró su cintura y su nuca. Las manos de Carol quedaron en el pecho de Harry, la volvió a coger, esta vez, para hacer que le rodeara la cintura con sus piernas. Se separaron del beso riendo, él comenzó a dar pequeños besos bajando por su clavícula.

-Te alegras de que no me eliminaran. -rió Harry en su cuello. 
-Por supuesto. -dijo Carol enredando la mano en su pelo.

Harry bajó la cabeza hasta su escote, jugando con su vestido, lo bajó con los dientes dejando ver algo más de su pecho.

-¿Más que con Zayn? -dijo mientras jugaba con aquella zona.
-No lo sé. -respondió Carol casi gimiendo. Si Harry seguía así, le haría un chupetón muy difícil de ocultar e incluso más de justificar.- ¡Sí!, más que a Zayn.
-Me alegro. -Harry subió a su boca para  besarle una última vez. 

Carol se recriminó a sí misma la promesa hecha hacía un rato y su reciente incumplimiento.


Las próximas pruebas fueron las más angustiosas, casi pasó la semana sin dormir, además de la aparición del dichoso lobo. Los últimos candidatos fueron ellos, 'Los dos grandes' les apodaron, aunque lo que más le preocupaba era la prueba final, la caza del gran lobo. Nadie había vuelto de aquella hazaña. Habló con su padre, con el pueblo para disuadirles y seguir la tradición, pero no le hicieron caso.

-Zayn, sé que no es normal, sólo te pido que te niegues.
-¿Y perderte? No, gracias. Prefiero traerte la cabeza de ese lobo.
-No te pido que renuncies, pido que te no aceptes la prueba.
-Carol. -dijo serio.- Mírame a los ojos, sé que te preocupa pero tranquila, volveré con vida. -estaba demasiado cerca de ella.
-M-m-mi padre no sabe que estoy aquí... he venido para convencerte.
-Mejor. -respondió subiendo el vestido de Carol.
-No, prométeme antes que no irás, que lo hablarás con el consejo. -Zayn se limitó a respirar fuerte el aroma de ella haciendo que se estremeciera.
-Lo intentaré. -susurró a la vez que se sus manos llegaban a masajear las caderas de Carol sentándola en el borde de la mesa.

Las manos temblorosas de Carol desabrocharon la camisa de Zayn, a la vez, él deshacía el nudo de su vestido. Con a penas la ropa interior, Zayn, le marcó una sonrisa sin camisa. Carol paró de respirar unos segundos y cogió aire. Zayn le ayudó a bajar de la mesa y entre besos la tumbó en el suelo al lado de la chimenea.


A la mañana siguiente llegó justo cuando su padre se estaba despertando, puso como excusa que estaba enfermando y se retiró a su habitación para pasar allí el día.  Durmió casi todo el tiempo, unas terribles pesadillas asomaron en sus sueños, era el lobo y bajo su pata derecha estaba el cuerpo de Zayn, en la boca llevaba el de Harry cogido por un hombro, ambos lánguidos, sin vida. Chilló, el lobo mostró todos sus dientes y se lanzó a por ella.

Harry se coló en la habitación de Carol para ver que le pasaba, su madrastra sólo le facilitó que no había pasado buena noche y que por la mañana empeoró. Ahora, siendo ya de noche, esperó saber de ella, zarandeó el cuerpo de Carol, que despertó de golpe abrazándole con fuerza.

-¿Estás bien?
-¡No!, os... el lobo, el gran lobo, os mataba, y se reía... -Carol cogió aire aterrorizada y llorando besó los labios de él.- No quiero que vayáis, quiero teneros aquí conmigo.

Ella se echó encima de él que respondió a su beso. Esta vez era ella quien le pedía más desesperada, la expectativa de perderle avivó las ganas de sentirle, y sabía que Harry no le negaría nada.

-Habla con el consejo, no soportaría perderte. -dijo mientras se removía encima de él.
-Lo haré, intentaré disuadirles. -respondió Harry acomodando a Carol en sus caderas.



La prueba final había llegado, el consejo se reunió para debatir sobre la proposición de los pretendientes, se encerraron casi un día entero discutiendo. Esa misma noche, el mismísimo gran lobo rondó por el bosque desafiando la vida de la aldea pero sin daños. Carol se sintió inútil, había malgastado tiempo de estancia con ellos en convencer les, no sabía quien morirían y ello le angustiaba. La caza comenzaría en cuanto el consejo hablara, eso le daba un margen muy corto para estar con ellos.


Las lágrimas corrían por las mejillas de Carol suplicando al consejo que no diera válida aquella prueba. Su propio padre permaneció serio, no dio su brazo a torcer. Harry y Zayn aceptaron la prueba, una rivalidad insana había crecido entre ellos, no se dejarían ganar tan fácilmente. De nuevo la desesperación y la imagen de sus cuerpos inmóviles reinó en la mente de Carol, quien lloraba negando siquiera elegir acompañante, jurando que si alguno de los dos moría ella renegaría de su derecho, desaparecería. Nadie le hizo caso, Harry porque estaba organizando sus armas, Zayn porque preparaba una estrategia. Carol entre llantos se despidió de ellos con un tierno beso. 

La caza comenzó.


Ella ya era una sombra de sí misma, creyó que, a pesar de haber sido educada para ese momento, no contemplaron la idea de que se enamorara de dos candidatos a la vez, y mucho menos que se jugaran la vida por las pruebas. Suspiró y siguió allí sentada, en la entrada de la aldea, esperando, varías personas se quedaron para apoyarle, pero cuando ya rozaba el atardecer, la gente desapareció dejándola sola con sus temores. La noche cerrada con luna llena llegó antes de lo previsto, pero no miró ni una sola vez a cielo, sólo quería verles llegar en cualquier momento. Su vista le engañó más de una vez, incluso su oído, su madrastra le trajo comida y un mensaje de su padre, él no entendía el comportamiento de su hija, pero su cargos y sus responsabilidades le impedían actuar.


Harry se conocía bien el bosque, se separaron nada más salir, a la noche se encontraron y por la seguridad de ambos durmieron juntos es unas de las cuevas del lugar. Zayn parecía muy serio, pensativo, se formó una tensión en el aire palpable. Sabían que estaban compitiendo y en cuanto llegara el amanecer volverían a ser rivales. El silencio de la noche cayó por completo y el sueño venció a ambos.


Aullido lejano, cercano. Un estruendo. Zayn y Harry se despertaron de golpe cogiendo sus armas, con cautela se acercaron a la salida de la cueva. El grupo de lobos que solían rodear al gran lobo ahora parecían indefensos, el gran lobo no estaba. Zayn maldijo por lo bajo, Harry le miró, y después a los lobos. En silencio retrocedieron, si el gran lobo no estaba no merecía la pena atacar a la manada.

Otro aullido, horas desde el último, esta vez distinto, profundo, desgarrador, único y doloroso. Salieron de su escondite para ver el panorama. A unos cuantos metros de la cueva se encontraba, el pelaje marrón chocolate brillaba bajo la luz lunar, los ojos profundos revelaban una gran inteligencia. Fijaba su mirada en ambos, dolor, dolor era lo único que expresaban, la belleza del momento hizo que se encogieran en sí mismos. Zayn hizo acopio de fuerzas recordando el tenue tono de piel de Carol al lado de su chimenea. Harry, sin embargo, tragó saliva haciendo que su mente recordara el olor del cabello de Carol cuando pasó la noche en su casa, con ella. 

La manada de disipó y ambos salieron de su escondite actuando. Les miró con infinita agonía, huyó de ellos contra todo pronóstico, la verdadera caza había comenzado. Harry cogió un atajo para alcanzar el lobo, preparó su arco desde encima de un árbol, se tranquilizó cogiendo aire en sus pulmones, el olor a humedad del ambiente despejó sus pensamientos, ahora, sólo pensaba en matar al lobo. 

Zayn persiguió al lobo hasta donde pudo, siguió corriendo imaginando hacia dónde se dirigía el lobo. La laguna era un sitio precioso al que los animales solían ir a beber agua, según se decía, estaba encantada en las noche de luna llena, pero él no se lo creía, eso era un cuento de viejas a la hora de coser. 

El gran lobo empezó a brillar, Harry y Zayn vieron su oportunidad. El lobo comenzó un aullido desgarrador que no parecía tener fin. Las flechas de los pretendientes cegados por la rivalidad surcaron el cielo, el silbido mortal de las saetas acompañó al triste lamento del lobo que poco a poco iba alzándose sobre sus patas traseras. La figura lobuna fue transformándose en una más familiar, en la figura de una chica humana. Harry bajó del árbol, corrió desesperado en un intento inútil por alcanzar la flecha. Zayn quedó aterrorizado, no supo reaccionar. La sombra de una persona pasó enfrente de él, lo que le activó, salió de su escondite para correr como nunca hacia la joven.

Vio las saetas mortíferas, supo la dirección de ambas, pero no se quitó, observó a los humanos portadores de su muerte, a ellos les debía tanto que aceptó el sacrificio. Harry llegó segundos después de que aquellas saetas profundizaran en su piel, le cogió al tiempo que las fuerza la abandonaban. Los trémulos dedos de Harry bailaron alrededor de las heridas, órganos vitales dañados, lo que impediría su recuperación. Vio el horror reflejado en el rostro infantil de Harry, alzó una mano y acarició su mejilla. Zayn llegó unos segundos después, la apoyó sobre su regazo arrebatándola de los brazos de su rival, observo que ambas flechas estaban realmente clavadas en su cuerpo, no había demasiada distancia entre ellas. Las lágrimas del rostro de Carol parecían de felicidad, lo que volvió loco a Zayn, que la besó esperando que surtiera algún efecto. Harry cogió el rostro de Carol posando sus labios en los de ella, después, en su frente, y por último en su mejilla. 

-Estáis vivos.

Ambos se miraron, sus caras pálidas y ojerosas fueron lo único que creyeron. El rostro de Carol perdió la poca vida que le quedaba y Harry agarró una de sus flechas, no estaba dispuesto a vivir con ese peso, pondría fin a su vida de la misma manera que lo había hecho con su razón de existencia. Zayn, se oscureció, todos los recuerdos que guardaba con la otra parte de su vida, ahora, estaban manchados de sangre y dolor. Pero fue elección de ella, apartó de un golpe la flecha de la mano de Harry; se indignó y se tragó todos sus sentimientos. Carol se había sacrificado por ambos y no estaba dispuesto a que fuera en vano.

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